miércoles, 26 de noviembre de 2014

Los cinco grandes tipos de memoria.

Así interaccionan los cinco grandes tipos de memoria
Existen cinco grandes tipos de memoria, repartidos en tres categorías: las de representación a largo plazo (perceptiva, semántica y episódica). la operativa y la procedimental. En las memorias de representación a largo plazo se distinguen una vía ascendente y otra descendente. En la vía ascendente las memorias perceptivas alimentan la memoria semántica, que a su vez  alimenta la memoria episódica (se memorizan primero las imágenes y los sonidos: a continuación, el significado de esas impresiones); por último, el sentido de las diversas partes de un acontecimiento conlleva la memorización del evento en sí, asociado a un lugar y a una fecha.
En la vía descendente, el hecho de rememorar un acontecimiento (memoria episódica) cambiará el sentido atribuido a ese acontecimiento (siendo adulto, uno no atribuye el mismo significado a sus actos de adolescente, cuando se vuelve a pensar en ellos). Del mismo modo, el recuerdo de un acaecimiento reactiva los elementos perceptivos (imágenes, sonidos, olores) que se modifican durante su propia reactivación. En la segunda categoría (memoria operativa), se distinguen tres facultades: por un lado, la de conservar presentes en la mente, en todo momento, cierto número de palabras o cifras, mientras alguien nos habla o nos dicta un número de teléfono, es lo que se denomina el bucle fonológico.  Por otro, la facultad de representarse una escena visual (el interior de un automóvil, póngase por caso) y visitarla con la mente; concentrarse visualmente en la palanca de cambios, la radio...
Por último, el administrador central ofrece la posibilidad de elegir dónde se va a fijar la memoria operativa, sobre todo en una tarea compleja. Si se debe preparar una receta de cocina y se piensa «debo usar la mantequilla: después los huevos» y, al mismo tiempo, se bus-can los ingredientes en el armario. se pasa del bucle fonológico a la agenda visouespacial. Además el reté episódico permite conectar esta memoria operativa con los sistemas de recordación a largo plazo: si se prepara un pastel para el cumpleaños de un amigo, uno se acuerda de un acontecimiento vivido en el pasado con esa persona, lo que pone en juego la memoria episódica e influye en la ejecución de la receta. La última categoría de memoria es la procedimental. La memoria procedimental cognitiva permite aprender métodos de resolución de tareas cognitivas (entre otras, resolver ecuaciones matemáticas) y hacerlo de forma cada vez más rutinaria. La memoria perceptivo-verbal permite aprender un poema: se memorizan las secuencias de gestos orales que reproducen el poema. La memoria procedimental perceptivo-motriz permite aprender un sinfín de actividades físicas complejas: desde montar en bicicleta, pasando por la costura, hasta esquiar.

La memoria procedimental interactúa con la operativa (en un primer momento deben mantenerse en la consciencia los gestos que se van a aprender, antes de poder automatizar la secuencia), Algunos experimentos han demostrado, asimismo, que la memoria procedimental  interactúa con las memorias de representación a largo plazo. ( Las flechas transversales del dibujo).


Memoria perceptiva: la percepción de un avión y de una explosión. Memoria semántica: los elementos adquieren sentido: se trata de un rascacielos y un avión se estrella. La memoria episódica: Nos acordamos donde estábamos y que hacíamos cuando sucedió.

Regiones del cerebro que intervienen en las distintos tipos de memoria.


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